lunes, 29 de octubre de 2007

Sobre la Alienación y el Cambio

Según el diccionario de la Real Academia, en su acepción psicológica, la Alienación es un Estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad.

Hegel primero y Marx más tarde utilizaron ya este concepto como pilar para explicar y/o desarrollar sus ideas filosóficas. Yo no quiero reflexionar ahora sobre la enajenación religiosa, política o económica (en el sentido marxista) quiero hacerlo con respecto a la relación del hombre con su entorno y con los cambios que en él se producen.

Cuando venimos al mundo, lo hacemos en un entorno determinado y nuestra vida es un intento continuo de adaptación al medio, somos parte y a la vez, transformamos el medio en el que vivimos. Somos hijos de nuestra época, tanto como de nuestros padres.

Aunque la vida es un mar en continuo cambio, no en todas las épocas se producen ni la misma cantidad de cambios, ni los que se producen tienen el mismo calado. Quiero decir que no todos producen modificaciones de la misma importancia, ni requieren de los mismos conocimientos para llegar a comprenderlos y/o dominarlos.

Mi suegro que ahora tiene 77 años fue, hasta su jubilación, uno de los mejores herreros artesanos de Extremadura, muchas de sus obras quedarán para siempre en diferentes lugares de la provincia de Cáceres. A lo largo de su vida tuvo, como todos, que asistir y asimilar diferentes transformaciones: del fuego, el hierro y el mazo al aluminio y la soldadura autógena. Un cambio significativo que supuso una transformación grande en la profesión, pero asimilable.

Hoy, en el siglo XXI, los cambios no son tan benevolentes. El mundo en el que vivimos es cada vez más extraño para todos aquellos que no somos ingenieros y para los mismos ingenieros también. Cuanto más cambio, más especialización y menos comprensión de todo aquello que queda fuera de nuestra pequeña parcela de conocimiento.

Los cambios que generamos como especie van haciendo que al igual que nuestros padres mueren, muera también el medio en el que crecimos y se convierta en algo extraño, con utensilios y tecnologías que en parte, llegamos a saber utilizar, pero que no entendemos.

Llegamos así a perder nuestra identidad y nuestra razón de ser como individuos, como seres humanos. Decía Ortega aquello de: yo soy yo y mi circunstancia. Creo que cuando las transformaciones llegan a alterar por completo nuestra circunstancia, a superar toda nuestra capacidad de adaptación, no podemos seguir siendo, el tiempo del que somos hijos muere y al menos intelectualmente, nosotros también morimos.

viernes, 19 de octubre de 2007

El autoritarismo, el miedo al cambio y la seguridad.

Decía un profesor mio de las años de universidad que la seguridad es la mayor necesidad de occidente.

Es curioso que siempre andemos pidiendo a la vida justo aquello que no nos puede dar. Pedirle a la vida seguridad es tan absurdo como pretender que un sistema basado en el cambio permanezca estático.


Las seguridades que necesitamos son diversas. Por ejemplo, queremos seguridad de que siempre mantendremos nuestros bienes y nadie ni nada atentará contra ellos; seguridad de que siempre estaremos sanos; seguridad de que conservaremos eternamente nuestro trabajo… y para lograr estar seguros hacemos lo que haga falta. Por ejemplo, yo llegué a vivir en una casa en la que tenía que utilizar cinco llaves y una clave desde que llegaba al portal hasta que por fin podía entrar en mi piso. (Aun así hubo algún robo en el edificio).


Creo que la necesidad de seguridad correlaciona claramente con el autoritarismo (tanto de izquierdas como de derechas). Los grados de libertad personales que uno está dispuesto a entregar (al estado, a la iglesia, al orden, al líder, etc.) están en función del grado de autoritarismo de la persona. Los regímenes autoritarios se suelen basar en verdades inmutables y absolutas, de hecho algunos dictadores suelen alegar que su autoridad proviene de Dios, y por lo tanto todo aquel o aquello que cuestiona o ataca las creencias sobre las que se basa la seguridad que proporcionan las verdades inmutables es rechazado como el mismísimo demonio. Las personas autoritarias necesitan líderes que les den seguridad. Esta es la razón de que tantas personas tengan miedo a lo relativo. Lo relativo no es seguro, no tranquiliza. La probabilidad siempre es insegura.


Si lo relativo da miedo, el cambio produce directamente pánico. El cambio supone acabar con mi parcela de seguridad en aras de lo desconocido. Cuanto más apuntalada está mi parcela de seguridad en creencias inmutables, más rechazo me producen todos aquellos que en mi opinión la atacan o directamente quieren cambiar las verdades en las que se basa.

Cuanto más autoritaria es una institución o un partido político, más verdades inmutables ofrece, más seguridad vende, más reñido suele estar con lo democrático que se sustenta en el acuerdo, en lo relativo y en el consenso.

miércoles, 10 de octubre de 2007

La Conversación

Dice mi amigo Dionisio Cañas, poeta ex-neoyorquino, que la mejor obra de arte es una buena conversación y el otro día comiendo con un amigo, éste me comentaba lo mucho que echaba de menos conversar. Si consideramos la conversación como una obra de arte, que además debe ser realizada por dos o varias personas en armonía, no es extraño que podamos tener tan pocas conversaciones.

Hace falta, para conversar, no tener miedo, confiar en el otro, escuchar sin interrumpir, respetar las opiniones de los demás, e intervenir sólo cuando uno tiene realmente algo que aportar y esas condiciones se dan en pocas ocasiones. Estamos llenos de miedos, confiamos en poca gente (no solo en su buena voluntad, sino también en su capacidad), son pocos los que logran escuchar sin interrumpir tratando de imponer sus ideas y hablar por hablar es un deporte nacional. Si alguien tiene alguna duda sobre estos dos últimos puntos, sólo tiene que sentarse un rato ante el televisor o escuchar alguna de las tertulias radiofónicas, que más que conversaciones parecen competiciones.

Nos preguntábamos también, en la conversación que manteníamos, cuáles serían las razones que llevaban a alguien a escribir y mantener un blog y apuntábamos que quizás tienen algo que ver con el deseo de conversar. De hecho uno tiene que apartar sus miedos y exponerse al juicio ajeno, confiando en que los lectores tendrán buena voluntad y escribir sólo cuando uno cree tener algo que aportar o surge el deso de debatir sobre un tema. El blog por otra parte te asegura que no serás interrumpido mientras escribes y podrás exponer tus ideas hasta el final y que por tanto, al menos en ese punto, serás respetado.

Parece por tanto que el blog puede ser un medio de conversación, sobre todo naturalmente si los lectores se animan a escribir sus opiniones, puesto que un monólogo no es una conversación.

La última pregunta que nos podríamos hacer sería la de si los blogs son obras de arte.

domingo, 15 de julio de 2007

La Felicidad

El otro día, en una boda y en una amena charla con los amigos con los que compartíamos mesa, entre copas, surgió el tema de la felicidad.

Me preguntaron en qué consistía, en mi opinión, la felicidad, cómo se podía ser feliz. Les comenté entonces los trabajos de Csikszentmihalyi, evitas decir aquello de que la felicidad es la ausencia de dolor, pero tampoco dices nada muy diferente.

En los estados de "flujo", de plena concentración, que es donde según ese autor se gesta la felicidad, no hay dolor posible. Cuando uno está plenamente concentrado en algo, cuando "la mente está ordenada", que diría otra autora que os recomiendo, Domínguez, de nombre mucho más pronunciable (teneis un link a su blog que tiene precisamente ese título) es poco probable que aparezca el dolor.

El enemigo de la felicidad por tanto es el desorden, el desorden mental, la confusión y comentábamos el otro día que esta sociedad occidental en la que vivimos parece estar diseñada para producir desorden mental.

La publicidad trata de convencernos de que la felicidad está en alcanzar ese producto exclusivo, aquel viaje de ensueño, el coche de alta gama, o la casa de lujo que sin duda nos harán felices. No está ahí la felicidad.

Pero ¿está en un piso de 40 metros cuadrados, un utilitario ramplón, las vacaciones en Benidorm, o no compres eso que es muy caro? Tampoco.

Ninguna circunstancia externa (exceptuando aquellas que hacen menos posible los estados de flujo: pérdidas de seres queridos, enfermedades, etc.) tiene por qué producir depresiones o felicidad. Un viaje puede ser maravilloso o una pesadilla, depende de en qué se ocupe nuestra mente mientras lo realizamos.

Estar en el trabajo mientras pensamos lo bien que estaríamos en casa, o lo poco gratificante que es lo que hacemos; estar en la playa mientras pensamos lo bien que estaríamos en la montaña (como nosotros queríamos); llevar un reloj carísimo mientras pesamos que nos lo pueden robar (o llevar uno normal mientras pensamos que uno de trescientas mil nos haría felices); tener cuatro millones de euros mientras pensamos que deberíamos tener seis , o que nos podemos arruinar (o llegar con lo justo a fin de mes mientras nos reconcome la ira pensando lo injusto que esto es); tener salud pero tener pánico a perderla: esos son los problemas.

El presente es el único tiempo sano y pasa muy deprisa, es como el agua de un grifo entre los dedos. Se convierte en pasado antes de que podamos disfrutarlo si no estamos atentos.

jueves, 5 de julio de 2007

La Negociación y el Fútbol

Hace años, cuando el famoso culebrón del fichaje de Ronaldo, el señor Valdano dijo (o la prensa dijo que había dicho) que esto nunca se sabe, que las negociaciones con el Inter se habían llevado mediante el Modelo Harvard de Negociación.

A los que utilizamos este modelo y lo enseñamos en los seminarios que impartimos sobre negociación, nos extrañó por muchas razones (se utilizaron presiones, se jugó con el tiempo, hubo regateos, etc., acciones que no forman parte del modelo) pero al no estar al tanto de la intrahistoria, no tengo por qué dudar de lo que se dijo.

En estos días asistimos a otro culebrón: el del señor Schuster y su fichaje por el Real Madrid. En esta ocasión sí que estamos asistiendo a lo que según el Modelo Harvard jamás debería hacerse.

Como muchos sabéis, este modelo se basa en cuatro principios:
  1. Centrarse en Intereses
  2. Buscar múltiples soluciones
  3. Separar a las personas del Problema
  4. Utilizar Criterios objetivos

Al parecer en el contrato que el señor Schuster tenía firmado con el Getafe existía una cláusula por la cual si el entrenador quería rescindir su contrato unilateralmente, para entrenar a un equipo "grande", debía abonar una cantidad de más de 400.000 €.

Hasta aquí todo bien, pero en este momento entra en juego el tercer punto del modelo: "Separe a las personas del problema" y entonces vemos como todo se complica.

El señor Torres (presidente del Getafe) como tiene una magnífica relación con el señor Schuster le dice que no hay problema y que no exigirá ni un duro, si alguien del Real Madrid le llama y le comenta que quieren a Schuster como entrenador. Primera vez que se vulnera el principio. (Por una buena relación se dejarían de ingresar 400.000€ para el Club).

El Real Madrid, cuyo presidente se lleva muy mal con el señor Torres, (o el señor Torres con él, o ambas cosas a la vez) dice que no tiene por qué llamar a nadie, y que si el señor Schuster no se desliga del Getafe no entraría en sus planes, ya que el Real Madrid nunca negocia con entrenadores que tienen contrato en activo. Esto naturalmente no es cierto (lo hace el Madrid y cualquier club). La verdadera razón de no llamar vuelve a ser "no separar a las personas del problema".

Es muy penoso ver a hombres "hechos y derechos" portándose como críos y tratando de culparse los unos a los otros, echándose en cara culpas, desprecios, dimes y diretes, y poniendo en juego dineros e intereses que no son suyos, sino de socios o sociedades y dañando a veces a personas que se ven atrapadas en medio de tan lamentables espectáculos.

Consolémonos: el fútbol es sólo un juego...pero...¿No sucede esto también en la política? ¿La política también es un juego? ¿Y, en qué liga jugamos?

Os dejo a vosotros las respuestas.

martes, 3 de julio de 2007

La Urgencia y sus Instrumentos

En un post anterior sostenía que no tener tiempo, o mas bien, ”vivir en la urgencia”, hace que muchas personas se sientan importantes (que no felices). Como consultor de empresas y formador tengo algunas pruebas para sostener mi teoría.

Hace años, en los cursos, había que hacer pausas cada dos horas, para que los asistentes salieran a fumar. Los había que no eran capaces de aguantar ni un minuto más. Como hace tiempo que se sabe que la práctica espaciada es mejor que la intensiva, hacer esas pausas, venía bien a todo el mundo, no sólo a los fumadores.

Hoy día las cosas han cambiado. Ya hay muchos menos fumadores (aunque quizá más fumadoras), pero las pausas hay que seguir haciéndolas. No para que los asistentes asimilen mejor los contenidos o para que fumen, sino para que puedan hablar por el móvil. La adicción al móvil es un hecho, y los adictos, como los adictos al alcohol, al tabaco o a otras drogas, justifican su adicción con múltiples argumentos. En este sentido siempre recuerdo un episodio con una de mis sobrinas que había venido a pasar unos días con nosotros por navidades como todos los años. Antes de acostarme, fui a apagar todos los teléfonos, como hago siempre. Nunca olvidaré su cara de pánico cuando vio que iba a apagar el suyo (tenía, creo 13 años). No lo consintió: “¡Alguien podía llamarla durante la noche!”

Tampoco logro hoy que los asistentes a los cursos apaguen sus móviles durante la hora y media o dos horas hasta las pausas. Algunos lo hacen, pero la mayoría lo ponen en silencio y sus cerebros se reparten, con evidente dificultad, entre atender y participar en el curso por un lado y vigilar con un ojo su aparato por si llama alguien al que no pueden atender, como mucho, hora y media más tarde. Esto, aparte de la importancia que le otorgan a la formación en las empresas, es un claro síntoma de muchos problemas: Mala delegación, ausencia o falta de comprensión del trabajo en equipo (entre otros, que comentaremos en posteriores artículos) y/o de la adicción a lo urgente.

El teléfono es, por naturaleza, urgente. En las mesas de las aulas de formación, en las de los restaurantes y cafeterías, en los despachos, ya no se ven, afortunadamente, cajetillas de tabaco; se ven, formando parte de los cubiertos o del mobiliario, teléfonos móviles esperando una llamada frente a la que casi siempre se actúa como si fuera urgente. (Es muy difícil utilizar bien el dichoso aparato).

Cuando en mitad de un curso a alguien le suena el móvil o, sin haber sonado, sale a toda prisa con él en la mano, los demás asistentes, por lo general, no le miran con pena o enfado, es más, muchos le miran con admiración. Es la prueba de que esa persona es importante. No pueden prescindir de él/ella: "Está en la pomada". Y si sucede la desgracia de que durante las pausas nadie les llama, cuando todos los demás están hablando, son ell@s los que lo hacen, o se sientan solitari@s en algún oscuro rincón del salón, como el arpa de Bécquer.

Lo urgente tiene un componente de excitación fisiológica que es, aunque produzca cansancio, agradable para muchas personas, como ponerse un Red Bull en vena. La relajación y el silencio, para muchos directivos son difíciles de soportar.

viernes, 29 de junio de 2007

La Democracia y el Cambio Climático

Primero quiero dar las gracias a todos aquellos que desde América o Europa encontráis un rato para leer los artículos que semanalmente publico. Gracias especiales a todos los que escribís comentarios. (Ya no hace falta registrarse para hacerlo).

Antes de volver a la gestión del tiempo que es uno de los temas que más comentarios suscitó, tanto en el blog como por e-mail, quiero aprovechar el optimismo que me generó pensar que hay ciertos medios informáticos que inevitablemente (espero) terminarán por imponerse y que contribuirán a la democratización de instituciones y empresas para relacionar, nuevamente, la democratización, esta vez, con la solución al problema del cambio climático.

Todos los expertos señalan que independientemente de lo que los gobiernos hagan (y algunos siguen sin hacer nada, mientras otros empiezan la casa por el tejado) la solución pasa por lo que lleguen a hacer los ciudadanos.

De los combustibles fósiles, el que más poluciona es, con gran diferencia, el carbón y, por tanto, la mayoría de las centrales eléctricas que utilizan este combustible para su funcionamiento. Luego el petróleo: los gasóleos y las gasolinas; y en último lugar el gas.

Tenemos después un grupo de combustibles que en sí no polucionan, pero que en su fabricación interviene, de una forma u otra el petróleo y que por tanto casi no merece la pena lo que nos ahorramos en emisiones de CO2.

La energía atómica no poluciona, es limpia, pero genera demasiados problemas de residuos y es muy peligrosa si no se controla bien.

Finalmente tenemos energías limpias renovables: la eólica y la solar. Todas ellas con algunos problemas (menores y solucionables: son intermitentes, pueden matar aves…).

Los gobiernos pueden gastar en I+D, facilitar la reconversión de medios de producción, gravar el uso de determinadas energías y facilitar otras… Para todo ello tendrán que luchar contra intereses creados y lobbies poderosos que se resistirán, tratarán de retrasar medidas, etc. Pero estos grupos de presión no van a poder evitar fácilmente la acción ciudadana.

Nadie puede impedir (y si favorecer) que instalemos paneles solares, células fotovoltaicas, que utilicemos bombillas de bajo consumo, que compremos un coche híbrido, que exijamos energía eléctrica verde y que escribamos a favor de todo ello.

Lo mejor de estas medidas es que democratizan el uso y la producción de energía. Todos podemos llegar a ser productores a pequeña escala y por tanto nos hacen más fuertes frente a las grandes empresas que controlan precios y formas de hacer y van logrando que el cambio a favor de Gaia sea inevitable.

Pienso por tanto que con el uso de las nuevas tecnologías (informáticas y energéticas) nos jugamos nuestra supervivencia y la del mundo que conocemos, y el futuro de la democracia.

No podemos retasar este tipo de medidas pensando que todavía tenemos mucho tiempo o que el cambio no nos afectará a nosotros (qué nos importan los osos polares u otras especies: nosotros sobreviviremos). Quiero recordar el poema de Martin Niemöller:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,

guardé silencio,

porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio,

porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté,

porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a buscar a los judíos,

no protesté,

porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,

no había nadie más que pudiera protestar.

Gaia es un todo, estamos interconectados, pereceremos o nos salvaremos juntos.

domingo, 24 de junio de 2007

La Web 2.0, la democracia y los Partidos Políticos

Este post, a mi me gusta más artículo, está dedicado a Luis González, un tipo muy inteligente y mi manager en el ciberespacio, o en la blogsphera.


Los instrumentos llamados Web 2.0 son sin duda la mayor revolución democrática desde la constitución de los EEUU. Ya veremos por tanto en qué acaban. Esto de la democracia es algo que produce pánico. A lo más que han llegado las empresas más avanzadas es a una especie de tutela informatizada tipo despotismo ilustrado.

Ahora bien las empresas en todo caso son dueñas de regirse por los medios que consideren más adecuados, pero los partidos políticos no deberían serlo. En teoría son los garantes de la democracia y todos se jactan de ello.

Los que conocemos estas instituciones de cerca, por militar o haber militado en alguna de ellas, sabemos que no hay nada más lejos de la realidad. Ya en los años ochenta-noventa (siglo pasado) las estructuras de comunicación de los partidos estaban obsoletas. La tradicional "agrupación" no tenía el menor sentido como lugar de debate e información. Los militantes de base, normalmente debían esperar a que uno de los miembros de su directiva informara, para debatir, sobre algún asunto que todos conocían desde días antes por la prensa. Y la información que el informante daba, solía estar sesgada según la "familia"a la que perteneciera. Era penoso.

Pero lo peor es que la información siempre circulaba de arriba a abajo. Ningún canal no establecido y férreamente controlado era admisible. Esto me temo que sigue igual. Las páginas Web de los partidos no llegan a ser ni 1.5. La información que se transmite es elaborada, controlada y difundida de arriba a abajo.

Si de verdad a los partidos les interesa la democracia tienen ahora una oportunidad única de demostrarlo mediante wikis, blogs y demás instrumentos que permiten elaborar, transmitir y difundir ideas, pero claro la democracia implica tener que escuchar y quizás incorporar contenidos y críticas de simples militantes que no tienen tiempo para malgastarlo en reuniones manipuladas en las que los resultados se han pactado previamente, o se saben de antemano.

A pesar de todo si los partidos quieren ser verdaderamente democráticos y no desperdiciar tanto conocimiento como lo hacen, no tendrán más remedio que echarle valor y utilizar estas nuevas tecnologías.

Lo Absoluto y la Negociación

Las verdades absolutas, la necesidad de que exista algo que siempre sea verdad o mentira, bueno o malo, blanco o negro, es algo que muchas personas o instituciones tienen. El relativismo es difícil de llevar para mucha gente, aunque la vida se empeñe en enseñarnos lo contrario.

Normalmente la necesidad de lo absoluto correlaciona con varias características. Organizaciones jerarquizadas, autoritarias o que son portadoras de verdades reveladas. También correlaciona con el miedo. Cuanto más miedo o inseguridad tiene una persona, mejor abraza las teorías que proponen verdades absolutas en las que refugiarse y se siente fácilmente amenazada en cuanto, en su opinión, se ponen en riesgo estas verdades.

No es mi intención descalificar a estas organizaciones o personas, pero sí quiero comentar las dificultades que pueden aparecer cuando se ven involucradas en negociaciones, y todo el mundo tiene que negociar en algún momento de su existencia, o más probablemente todos los días.

La flexibilidad, la negociación por intereses, alejada de rígidas posiciones, es muy complicada para estas organizaciones o personas. Suelen tender con mucha más facilidad a los llamados modelos soviéticos: “lo mío es mío y lo tuyo es a repartir.”

En estos días estamos asistiendo a un pulso entre los obispos españoles y el gobierno, centrado esta vez, en una asignatura: “Educación para la ciudadanía”. Los obispos se oponen a que esta asignatura se imparta por muchas razones, entre ellas consideran que:

  • · Atenta contra valores absolutos que ellos defienden de la única manera que consideran aceptable o posible.
  • · Sostienen que adoctrina, que forma conciencia moral.

Pero el problema, en mi opinión, no es la doctrina (curiosamente ellos llevan siglos adoctrinando, impartiendo juicios morales y sentenciando), sino unos valores, que piensan contrarios a los suyos, y que consideran que defienden el relativismo moral y por tanto contrarios a los dogmas que defienden.

Detrás de todo esto hay miedo, en mi opinión, injustificado. Si estás en posesión de la verdad, no debería ser tanto problema que alguien quisiera, sin atentar contra tu capacidad de expresar tus ideas, sostener las suyas. Pero la verdad es que el número de estudiantes que eligen Religión como asignatura va en continuo descenso 5 a 6 puntos menos que hace tres años.

También hay miedo a perder influencia y dinero. Nuevamente creo que poco justificado. Los acuerdos entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal son un claro ejemplo de negociaciones que se llevaron mal y en las que los ejemplos de “negociación a la soviética” están más claros. Por ejemplo los obispos son los que deciden a la hora de contratar o despedir a los profesores de religión católica. Sostienen, no sin razón, que un profesor de religión no puede llevar una vida privada contraria a lo que enseñan y que si no es así hay que despedirlos (esto debería ser igual para los sacerdotes). Lo curioso es que si los tribunales declaran el despido como improcedente, el que paga la indemnización al profesor despedido no es el obispado, sino el estado. (Lo mío es mío y lo tuyo es a repartir).

El miedo, la rigidez y la posesión de verdades son impedimentos para negociar, y la tentación a recurrir a presiones o amenazas es muy grande.

sábado, 23 de junio de 2007

Contribuciones de un Amigo

Mi amigo Pepe, no pudo escribir su comentario en el Blog, pero como sé que es un conglomerado de ideas estupendas (irónicas, curiosas, poco inteligibles...) lo transcribo.

Sobre

"El cambio climático y la miopia.

A mi parecer el problema no son los

humos

sino los numerosos humanos.

Parece que la genética nos impulsa a espolvorear nuestros genes de manera que se reproduzcan por doquier, lo que hace que el número de humanos crezca exponencialmente.

Los de nuestra especie sobreviven a base de comerse el mundo. Consumimos energía efectivamente y, sobre todo, a los demás pobladores de Gaia, pero sólo unas escasas especies, las más rentables. Así poblamos el mundo de cereales de vacas y ahora lubinas ...

Pero no hay manera de satisfacer a la triunfante y numerosa especie humana. Mediante técnicas cada vez mas sofisticadas extraemos del mundo más y más energía barata y la gastamos cada vez más rápido.

Moriremos de éxito como especie. Conviviremos con los ganadores: insectos, hongos, virus, bacterias y demás victoriosas especies.

¿Quién parará el plan genético que nos impulsa?

¿Quizás el autocontrol? ¿Nuevos valores sociales que no nos lleven al crecimiento de la población? Nosotros los humanos estamos por la salvación y protección de cada uno de los miembros de la especie.

Dicen algunos psicólogos que ya que no podemos ganar a la genética de los poco ilustrados y, por tanto, difícilmente conseguiremos que se frene la reproducción voluntaria y planificada, deberíamos colaborar con la genética. Dígaselo al gobierno chino.

Los humanos que tienen propiedades y, en general, los llamados “reforzadores secundarios”, controlan su comportamiento reproductivo. Parece que tener propiedades hace comprender a los humanos que hay que reproducirse menos para lograr el mismo objetivo: que nuestros genes se esparzan por el mundo.

Se tiene éxito reproductivo, si nuestra prole tiene para comer y para mucho más que comer ...

Así que, como no consigamos que todo el mundo sea rico, los pobres proliferarán. Lástima que los de Israel no se hayan dado cuenta.

Así que ¿humos o humanos?

La firma es Santamas"