viernes, 25 de mayo de 2007

Sobre la Proactividad y los Principios

Hay otro punto en la teoría de S. Covey (al que admiro) que me gustaría comentar, es la creencia de que existen unos principios que son patrimonio de la humanidad, que no son aprendidos, que forman parte de nuestro “legado”, y que no podemos traicionar. Estos principios, según él, no son relativos, no dependen de las circunstancias, son absolutos. Si uno actúa en contra de esos principios, actúa en contra de su condición humana.

Si esto fuera así, si estos principios fueran universales e innatos, nuestra conducta volvería a ser reactiva, volvería a estar determinada por la genética, lo que nos restaría capacidad de libre elección en nuestra búsqueda de la felicidad. Cualquier principio es aprendido, es muy fácil llamar psicótico a aquel que parece no tenerlos.

¿Robin Hood era un psicótico, no conocía la honradez, o la había aprendido de forma que le permitía robar? Si existe un principio universal que dice: “No robarás”, (quinto mandamiento de la ley de Dios) ¿debo dejar que la gente muera de hambre antes que saquear graneros repletos?

Uno sabe cuando está haciendo algo mal, algo que va contra lo que él aprendió y solo tendrá conciencia de haber hecho algo malo cuando traspase esos límites.

“No matarás” para algunas personas significa no matar ningún ser vivo bajo ninguna circunstancia. Para un lama tibetano matar una mosca significaría una inmensa culpa y una gran pena. Los norteamericanos sin embargo, sientan en la silla eléctrica a personas, o les aplican inyecciones letales creyendo firmemente preservar unos valores y unos principios de justicia.

No solo los valores sino también los principios son aprendidos y cada persona y cada pueblo los interpretan según sus creencias. El problema aparece cuando sienten que los traicionan según la interpretación que de ellos hacen.

A veces pienso que el único principio universal y absoluto es el que dice: “no hagas a nadie aquello que no te gustaría que te hicieran a ti”. ¿Y si alguien quisiera matarme, me dejaría matar, antes que defenderme y matar yo? Cristo lo hizo, Buda lo hubiera hecho ¿lo haría yo? ¿Sería lo correcto pensando en plan evolutivo? ¿Qué genes deberían sobrevivir?

¿Significa todo esto que la relatividad de los principios es absoluta? Por otro lado ¿significa que somos esclavos de nuestros aprendizajes, que no podemos evolucionar?


1 comentario:

Unknown dijo...

Mi querido Julio, ¡otra vez yo!
Sí creo en principios universales, pero me temo -al igual que tú- que sólo son universales en el enunciado. La interpretación es interesada, y cuando uno quiere ganar algo no importa que sea a costa de la pérdida de otro (¡la vida es así!. La evolución del animal humano ha sido vertiginosa en lo que ha hecho, pero no en lo que piensa ni por supuesto en lo que siente. Seguimos siendo impulsivos y miedosos, por tanto somos celosos, egoístas, iracundos, irresponsables... no tenemos en cuenta el largo plazo (¡a nosostros no nos va a pasar!).
Hemos elegido un mal camino para la evolución, seguiremos haciendo cosas mientras nuestro prefrontal está lleno de polvo por falta de uso. Cierto es que cuando actuamos en contra de nuestros principios ocurre disonancia cognitiva, y entonces ¿qué hacemos con ella?, pues explicarlo: si nos equivocamos , ha sido circunstancial. Nosotros no somos así. Será difícil (tal vez no imposible), que el ser humano alcance unos verdaderos principios universales. No hay más que ver el panorama.